domingo, 14 de junio de 2009

PALACIO DE LOS DUQUES DEL INFANTADO



Primer monumento civil de Guadalajara en importancia arqui­tectónica, en historia y en arte. Un valioso legado del Renacimiento, movimiento artístico del siglo XVI y del que la ciudad de Guadalajara fue pionera en España.
Se inició su construcción en 1480 por el Segundo Duque del Infantado don Íñigo López de Mendoza. En el año 1569, el Quinto Duque del Infantado, don Íñigo López de Mendoza como el anterior, emprendió ciertas reformas que añadían a lo ya hecho los detalles renacentistas que tuvo después. Una vez que la familia mendocina trasladó a Madrid su residencia, el palacio fue vendido al Minis­terio del Ejército que lo convirtió en colegio para niños huérfa­nos de militares. Durante los bombardeos de 1936 quedó práctica­mente destruido.
Realizó los planos y dirigió las obras del palacio Juan Guas, autor del famoso monasterio toledano de San Juan de los Reyes y del castillo de Manzanares el Real en la provincia de Madrid. Intervinieron con Guas los mejores artistas del momento (Egas Cueman y Lorenzo de Trillo), muchos de ellos mudéjares, que se ocuparon especialmente de la decoración de artesonados, fri­sos, azulejos y rejas. Su estilo general, gótico-mudéjar, es genuinamente español.
La fachada, el Patio de los Leones, los salones interiores con pinturas murales de Cincinato, son por otra parte una muestra exquisita del arte del Renacimiento, del que el edificio en sí es una incomparable exhibición.
Como hechos históricos más importantes que tuvieron lugar dentro de sus muros se puede señalar el haber sido lugar de paso de los Reyes Católicos en 1487; hospedaje del rey Francisco I de Francia el 10 de agosto de 1525; alojamiento en repetidas ocasiones del emperador Carlos I; marco de bodas reales de Felipe II con su tercera esposa Isabel de Valois el 31 de enero de 1560; en él se celebró por poderes la boda de Felipe V con Isabel de Farnesio el 25 de diciembre de 1714; y en una de sus depen­dencias, en fin, moría el 16 de julio de 1740, sola e ignorada, doña Maria Ana de Baviera Neubourg, viuda durante muchos años del infortu­nado monarca, último de los Austrias, Carlos II. También conoció el palacio mendocino al ilustre román­tico francés Víctor Hugo, quien pasó en sus dependencias algunos días acompa­ñando a su padre el gene­ral Hugo que, durante la Guerra de la Independen­cia, fue goberna­dor militar de Guadalaja­ra.
El Palacio fue bombardeado en la guerra de 1936, lo que obligó a una casi completa restauración en las décadas de posguerra. El magnífico edificio alberga hoy en algunas de sus salas el Museo Provincial de Arte, el Museo Etnológico, aparte de servir como sede de conciertos de música al aire libre, recitales poéticos y representaciones, que suelen celebrarse durante las noches de verano en el Patio de los Leones.

(En la fotografía, fachada principal y monumento al Cardenal Mendoza)

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