martes, 3 de mayo de 2011

NUESTRAS PATRONAS: LA VIRGEN DE LA LUZ

La ciudad de Cuenca tiene por Patrona a la Virgen de la Luz, cuya fiesta se celebra con gran esplendor el día primero de junio. Es una imagen de color moreno, con el Niño en los brazos y un candil o luminaria en la mano derecha; se venera en una iglesia santuario dedicado a San Antón, junto al puente sobre el río Júcar, en uno de los parajes más bellos de la ciudad que sinceramente recomiendo conocer. El interior de esta iglesia es todo una provocación barroca, de luminosidad y riquísimos dorados, en donde, además, se guardan algunas de las imágenes más importantes de la Semana Santa.
La devoción a la Virgen de la Luz es antiquísima en la ciudad de Cuenca. Del origen y vicisitudes de esta advocación existe una tradición que los conquenses hemos ponderado a lo largo de los siglos, y que no seré yo quien la desmienta, al menos por lo que pueda tener de valor histórico o de documento clave en la cultura local.
Se cuenta que la aparición de la Virgen de la Luz al Rey tuvo lugar en fechas inmediatas a la reconquista de la ciudad por Alfonso VIII, que como así consta ocurrió el día 21 de septiembre de 1177. Los soldados castellanos que tenían cercada la ciudad, pudieron ver cada noche una luz tenue al pie del cerro de la Majestad, a orillas del Júcar. Conocido el hecho por el Rey, se presentó en el lugar, y allí le fue anunciado en una fulminante aparición que la reconquista de la ciudad sería inmediata; hecho que ocurrió a los pocos días. Alfonso VIII ordenó construir una ermita en aquel sitio y entronizar una imagen de la Virgen en prueba de gratitud. Es una historia larga y rica en detalles, en nombres, en fechas y en documentos. Los favores recibidos en la ciudad por su mediación, especialmente en el siglo XVIII, fueron muchos, como así consta en documentos de diversas épocas.
El santuario actual, construido en 1760, queda a muy corta distancia de donde debió de estar la primitiva ermita. Por su situación junto al puente sobre el río Júcar se le ha conocido también como ermita del Puente, y por ser la sede patronal muchos la conocen hoy como ermita de la Virgen de la Luz.
La venerada imagen fue coronada canónicamente el día 1 de junio de 1950, por el nuncio de S. S. Mons. Cocognani, siendo obispo de la diócesis D. Inocencio Rodríguez Diez. Fue un acontecimiento religioso-festivo de carácter provincial sin precedentes, en el que estuvieron presentes 83 imágenes patronales llegadas de otros tantos pueblos de la provincia, cuya presencia continúa fresca en la memoria de quienes estuvimos allí. Perdóname, amigo lector, que saque de los archivos de la memoria un antiguo recuerdo, y es que el día siguiente al de la Coronación, día 2 de junio, me tuve que examinar de Ingreso de Bachillerato en el único instituto que había entonces, el Alfonso VIII. Y pareja a esta entrañable alusión del pasado, ahí va otra más de aquellas fechas, la de la primera estrofa del Himno a la Virgen de la Luz, bellísimo, que no he vuelto a escuchar desde entonces, y que empezaba así:

No te extrañes, no te extrañes,
siendo Luz el verme negra,
Cuenca con fuego de besos
requemó mi faz trigueña
.

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